Cada vez más empresas europeas trabajan con clientes, proveedores y socios internacionales. Ese contexto hace que la atención telefónica en un solo idioma ya no sea suficiente para muchas pymes, despachos profesionales, startups, clínicas privadas o empresas de servicios. La primera impresión que recibe un cliente extranjero suele producirse por teléfono y, si la llamada no puede atenderse correctamente en su idioma, la oportunidad se pierde o se enfría.